
Me preguntaron por tu belleza interrumpida, por tu partida prematura, y yo les mostré tus versos.
MUERTE, QUERIDA COMPAÑERA
Sabía que vendrías sola
frente a frente
sin tapujos ni corbatas,
sabía que vendrías fuerte, muerte,
no por el último beso, esta vez
a charlar solamente.
Te estaba esperando,
escudriñando
palabras verdaderas
para estar a tu altura,
aún, como tantas veces
quedé mudo, muerte,
en tu presencia,
ensimismado en tu color,
hundido en tus ojos
tristes, quietos, negros,
querida compañera
y ahí, en ese vacío imperceptible,
insoportable,
me confesaste tu único fracaso:
-La palabra escrita
siempre,
me ganó la partida-.
Sabía que vendrías sola
frente a frente
sin tapujos ni corbatas,
sabía que vendrías fuerte, muerte,
no por el último beso, esta vez
a charlar solamente.
Te estaba esperando,
escudriñando
palabras verdaderas
para estar a tu altura,
aún, como tantas veces
quedé mudo, muerte,
en tu presencia,
ensimismado en tu color,
hundido en tus ojos
tristes, quietos, negros,
querida compañera
y ahí, en ese vacío imperceptible,
insoportable,
me confesaste tu único fracaso:
-La palabra escrita
siempre,
me ganó la partida-.
Pablo Menassa de Lucia

UNA VEZ MÁS
Las paredes sudan
¿lo sientes?
Estamos solos, somos uno.
Cada vez
más prisa por llegar,
el ritmo se acelera,
tu mirada se clava en mis intintos,
el equilibrio del cosmos pende de tu cintura.
Rómpeme en pedazos, ¡vamos!
destrózalo todo, el último suspiro.
Las paredes sudan ¿lo sientes?
Estamos solos, somos uno.
Tu piel está quemándose,
materia desintegrada en todas direcciones,
estalla contra el techo.
Grita cariño, despiértalos a todos,
no busques motivo,
déjate caer, tranquila, abajo está la tierra.
Hagamos el amor una vez más
antes que el sol rompa la magia.
Las paredes sudan,
¿lo sientes?
Estamos solos, somos el mundo.
Pablo Menassa de Lucia
