-
miércoles, 1 de abril de 2009
VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA. PABLO NERUDA. RECITADO POR ALEJANDRA MENASSA
Poema 1
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin limite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
domingo, 29 de marzo de 2009
UN ABISMO SE OCULTABA EN MEDIO DE LAS NUBES.
Cuadro: Marte y Venus sorprendidos por Apolo. Hendrick de ClerkEra el quinto día del naufragio,
entre las sábanas estábamos
perdidos en tempestades de lujuria
yo buscaba una honda para derribar a Dios
para que cesara de caer esa lluvia insistente sobre los dos
era el día del hacha y de la rabia,
yo tenía en el pelo una orquídea amarilla y en la liga
el cuchillo del alba.
Era el quinto día de la muerte del sol,
yo buscaba una hormiga que en la almohada
fundó su campamento
y tú explorabas para encontrar las migas del amor
que atraían insectos a libar el licor de nuestros sexos,
ya éramos en la noche las sombras del averno,
el descenso sin retorno al abismo del tiempo,
que se ocultaba quieto entre las nubes,
como callado espectro
Era el quinto día del relámpago y del trueno,
una luz eléctrica proyectaba en la pared
nuestras sombras, que como un torpe gigante
hacía huir a los fantasmas,
llegaste con la pala de los días,
a abrir surcos en mi piel buscando el mineral
la precisa distancia entre los cuerpos,
la fruta madurada a costa de libarla.
Era el quinto día y tocaba a su fin esta batalla,
la lucha cuerpo a cuerpo,
la huída en desbandada al pais de los ayes,
el recorrer de una esquina a otra la ciudad de la cama
los altos edificios del placer,
las farolas nocturnas erectas e irisadas,
el final de salivas y de savias destiladas
cómplice suicidio de manos, voces y miradas.
Alejandra Menassa
Etiquetas:
ALEJANDRA MENASSA,
poemas afrodisiacos
viernes, 27 de marzo de 2009
INSISTENCIA DE LA LLUVIA

Cuadro: Guillaume Seignac. La ola
Diamantinas gotitas coronan tu frente,
son la destilación de tus deseos,
cinturas y caderas combinándose bajo la aurora atroz
El horizonte nos recorta como nube o silencio.
Me empapo en tu noche de azafrán y de almizcle,
me enamoro de tu lentitud,
me llueves insistente,
te soy infiel hasta la muerte.
Tu pecho: nimbo azul desnudando la certeza,
de mi noche: cúmulo incierto.
Esquivamos a la muerte,
le hicimos verónicas al sol.
Rompimos en dos el calendario,
provocamos que el tiempo envidiara nuestra luz,
nos enamoramos del amor,
hicimos del tedio una palabra aniquilada.
Llovía detrás de mis rodillas,
ríos mansos corrían los tobillos,
la garúa empapaba nuestros patios.
Y ya me lluevo toda en tu esperanza,
y ya te llueves todo en mi cintura,
Nos escurre la mano del tiempo,
nos sacude el galope.
El crescendo de las voces,
de las respiraciones, de las velocidades,
muere en la lluvia última,
en las exhalaciones de la gruta del tiempo.
Insistes en mojarme toda con tu sonrisa,
insistes en regar la última magnolia,
insistes en llevarte las penas como río,
y yo te dejo insistir, enamorada de tu lluvia.
Alejandra Menassa
son la destilación de tus deseos,
cinturas y caderas combinándose bajo la aurora atroz
El horizonte nos recorta como nube o silencio.
Me empapo en tu noche de azafrán y de almizcle,
me enamoro de tu lentitud,
me llueves insistente,
te soy infiel hasta la muerte.
Tu pecho: nimbo azul desnudando la certeza,
de mi noche: cúmulo incierto.
Esquivamos a la muerte,
le hicimos verónicas al sol.
Rompimos en dos el calendario,
provocamos que el tiempo envidiara nuestra luz,
nos enamoramos del amor,
hicimos del tedio una palabra aniquilada.
Llovía detrás de mis rodillas,
ríos mansos corrían los tobillos,
la garúa empapaba nuestros patios.
Y ya me lluevo toda en tu esperanza,
y ya te llueves todo en mi cintura,
Nos escurre la mano del tiempo,
nos sacude el galope.
El crescendo de las voces,
de las respiraciones, de las velocidades,
muere en la lluvia última,
en las exhalaciones de la gruta del tiempo.
Insistes en mojarme toda con tu sonrisa,
insistes en regar la última magnolia,
insistes en llevarte las penas como río,
y yo te dejo insistir, enamorada de tu lluvia.
Alejandra Menassa
Etiquetas:
ALEJANDRA MENASSA,
poemas afrodisiacos
martes, 24 de marzo de 2009
EL SUBTERFUGIO DE LA RAZÓN AMANTE.

Cuadro: Las perlas de Afrodita. Herbert
¿Serás amor, un largo adiós que no se acaba?
Pedro Salinas.
Pedro Salinas.
Con este quebrado de insospechable resultado,
dividendo de pasiones y anhelos,
te haré un cuerpo de besos
y mantearé la noche para que las estrellas
despedidas nos alumbren.
Matemática precisión de lo impreciso,
precario hilo de seda donde mecer la dicha:
el porvenir se teje en las manos amantes,
crece el insomnio hasta tocar el día.
¿Cómo dormir si el poema espera
los dedos licenciosos,
la miel libada,
la falta de decoro al amarnos,
en este cuadrilátero
donde lucho por desprenderme de tu sangre,
y en cada movimiento más me atrapa
la lujuria de tu aliento?
Renuncio a conocer
la savia de los días por venir,
la huella del misterio,
a querer saber tu nombre,
la fecha de la muerte
de este amor recién nacido;
el calendario de los días en que nos besaremos,
los horarios de retorno del tren del paraíso,
el plan de ataque exacto de tus manos,
la ruta indescriptible del deseo,
los subterfugios de la razón amante.
Alejandra Menassa de Lucia
Etiquetas:
ALEJANDRA MENASSA,
poemas afrodiasíacos
jueves, 19 de marzo de 2009
A MI PADRE- y a todos los padres-

Cuadro: de la mano del amor. Miguel Oscar Menassa.
Te llamo, Padre, desde la penumbra de las horas,
y naces de la página para advertirme de los escollos
de este viaje: Ni huir ni arremeter contra nada,
aprender a conversar tranquilamente, me dices:
a eso enseña el amor.
Y aprendí a hacerme habitante del lenguaje.
Cuando pequeña, viví en tus brazos,
ahora he de vivir en tus palabras.
Cuando murió el hermano, cuando la sangre
de la sangre se derramó en la calle,
como si no importara nada,
como si la poesía no pudiera detener el cuchillo,
surgió la voz de la penumbra,
para decir: Un hombre muere apenas si otro hombre lo nombra.
Y ahí, cabeza alzada, seguimos adelante la senda perfumada.
Cuando crecía el dolor a dentelladas,
la voz que me acompaña, humana voz de poeta,
gritaba estas palabras: Si es posible el poema, es posible la vida.
Y esa frase fue arma, fue cuerpo, fue la hazaña
de seguir vivos con las garras de la muerte ya clavadas.
Y así, montada en versos, alazanes del viento,
guié mis pasos dónde el deseo señalaba,
y fui médico, porque tú amabas eso,
y yo también lo amé por sobre todo.
y fui poeta, porque tú me acunabas con poemas,
esas fueron mis nanas, desde Olga Orozco hasta Vallejo.
Y hasta desvirgué lienzos, porque tú pronunciaste
un déjese llevar que derrumbó montañas de impotencia.
Y tu generosidad inundaba otra vez las arcas del conocimiento,
porque siempre diste a manos llenas ese saber producido con trabajo.
Padre, maestro, palabras como puentes se tienden
en la página,
siempre una sonrisa, siempre una mano disponible,
tu inteligencia iluminada hace heridas a la noche del alma,
padre, constructor de deseo, giran en torno a ti
vidas de tantos, amores de tantos, amigos, compañeros
de camino, amantes de la ciencia que nos nutre,
Tú me hiciste conocer a ese Vienés a quien nadie perdona,
por habernos arrancado la venda de los ojos,
y mostrarnos que lo más importante de nosotros, está fuera de nosotros.
Tú lo dijiste así: Un hombre solo, no es un hombre.
Y fuimos grupales.
Y hoy, en este día que dicen que es el día de haceros homenaje,
te escribo estas palabras, y brindo porque sigas amando
con empeño tu trabajo, tus poetas, tu ciencia luminosa,
y porque siga el deseo brillando insultante en tu mirada,
ya lo dijiste padre: Nunca me perdonarán que sea tan feliz.
Y aunque no te lo perdonaran, tú no has dejado ni un segundo de serlo.
Alejandra Menassa
(Los versos en cursiva son del poeta y psicoanalista Miguel Oscar Menassa, a la sazón, mi padre)
lunes, 16 de marzo de 2009
ALGUNAS VECES

Nada es idéntico a nada,
mi alma es un tamiz de soledad,
decanta en su fondo la pepita de oro
de un amor transparente.
Son de arcilla las manos,
en ellas cuecen a fuego lento
las displicentes horas de tu ausencia.
Bajo una red de átomos se desintegra
lo que por fin será el cristal de tu risa
rompiendo las madrugadas grises del recuerdo.
No hay huellas. No hay escollos en los que detenerse,
ni relojes de arena que destilen el gusto por la vida
Sólo estamos tú y yo, desnudos bajo la láctea luna.
Tu y yo como dos naúfragos de las constelaciones.
Se buscan para besarse nuestras sombras,
tu y yo como un disfraz para el hastío.
Algunas veces, nada basta,
algunas veces dos es infinito.
El sol se pone entre mis pechos,
y el águila de fuego de tus ojos,
repliega tristemente sus alas,
y con su pico hiende un surco
para atrapar ese astro que late
mi alma es un tamiz de soledad,
decanta en su fondo la pepita de oro
de un amor transparente.
Son de arcilla las manos,
en ellas cuecen a fuego lento
las displicentes horas de tu ausencia.
Bajo una red de átomos se desintegra
lo que por fin será el cristal de tu risa
rompiendo las madrugadas grises del recuerdo.
No hay huellas. No hay escollos en los que detenerse,
ni relojes de arena que destilen el gusto por la vida
Sólo estamos tú y yo, desnudos bajo la láctea luna.
Tu y yo como dos naúfragos de las constelaciones.
Se buscan para besarse nuestras sombras,
tu y yo como un disfraz para el hastío.
Algunas veces, nada basta,
algunas veces dos es infinito.
El sol se pone entre mis pechos,
y el águila de fuego de tus ojos,
repliega tristemente sus alas,
y con su pico hiende un surco
para atrapar ese astro que late
a tu ritmo en mis entrañas
ESTIMADOS AMIGOS POETAS: HACE UNOS MESES ABRÍ DOS BLOG EN LA COMUNIDAD DEL PAIS. TRISTEMENTE, ME LOS CENSURARON HACE UNA SEMANA, CON LO CUAL NO TENGO LA POSIBILIDAD DE SALIR EN PORTADA. CREO QUE ES OTRA DE LAS OPOSICIONES AL PSICOANÁLISIS Y A LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA (ARTE, POESÍA). SÓLO QUERÍA DEJAR AQUÍ LAS DIRECCIONES POR SI OS APETECE VISITARLOS, YA QUE EL MAYOR ACCESO QUE TIENEN ESTOS BLOGS ES A TRAVÉS DE LA PORTADA Y AHORA ESTÁ VEDADO. UN BESO Y GRACIAS POR VUESTRO APOYO.
ESTIMADOS AMIGOS POETAS: HACE UNOS MESES ABRÍ DOS BLOG EN LA COMUNIDAD DEL PAIS. TRISTEMENTE, ME LOS CENSURARON HACE UNA SEMANA, CON LO CUAL NO TENGO LA POSIBILIDAD DE SALIR EN PORTADA. CREO QUE ES OTRA DE LAS OPOSICIONES AL PSICOANÁLISIS Y A LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA (ARTE, POESÍA). SÓLO QUERÍA DEJAR AQUÍ LAS DIRECCIONES POR SI OS APETECE VISITARLOS, YA QUE EL MAYOR ACCESO QUE TIENEN ESTOS BLOGS ES A TRAVÉS DE LA PORTADA Y AHORA ESTÁ VEDADO. UN BESO Y GRACIAS POR VUESTRO APOYO.
GRACIAS A TODOS
viernes, 13 de marzo de 2009
POEMAS DE LEÓN FELIPE. ¿POR QUÉ HABLA TAN ALTO EL ESPAÑOL?

Sobre este punto creo que puedo decir también unas palabras.
Este tono levantado del español es un defecto, viejo ya, de raza.
Viejo e incurable. Es una enfermedad crónica.
Tenemos los españoles la garganta destemplada y en carne viva. Hablamos a grito herido y estamos desentonados para siempre, para siempre porqué tres veces, tres veces, tres veces
tuvimos que desgañitarnos en la historia hasta desgarrarnos la laringe.
La primera fue cuando descubrimos este continente, y fue necesario que gritásemos sin ninguna medida: ¡Tierra¡ ¡Tierra¡ ¡Tierra!
Había que gritar esta palabra para que sonase más que el mar y llegase hasta oídos de los hombres que se habían quedado en la otra orilla. Acabábamos de descubrir un mundo nuevo, un mundo de otras dimensiones al que cinco siglos más tarde, en el gran naufragio de Europa, tenía que agarrarse la esperanza del hombre.
¡Había motivos para hablar alto¡ ¡Había motivos para gritar¡
La segunda fue cuando salió por el mundo, grotescamente vestido con una lanza rota y una visera de papel aquel estrafalario fantasma de la Mancha, lanzando al viento desaforadamente esta palabra de luz olvidada por los hombres:¡justicia¡ ¡justicia¡ ¡justicia¡...!
También había motivos para gritar¡ ¡También había motivos para hablar alto¡ El otro grito es más reciente. Yo estuve en el coro.
Aún tengo la voz parda de la ronquera. Fue el que dimos sobre la colina de Madrid, en el año de 1936, para prevenir a la majada, para soliviantar a los cabreros, para despertar al mundo: ¡eh¡ ¡que viene el lobo¡ ¡que viene el lobo¡...!que viene el lobo
¡El que dijo tierra y el que dijo justicia es el mismo español que gritaba hace 6 años nada más, desde la colina de Madrid, a los pastores: ¡eh¡ ¡que viene el lobo
¡Nadie le oyó. Los viejos rabadanes del mundo que escriben la historia a su capricho, cerraron todos los postigos, se hicieron los sordos, se taparon los oídos con cemento, y todavía ahora no hacen más que preguntar como los pedantes: ¿Pero por qué habla tan alto el español? Sin embargo, el español no habla alto. Ya lo he dicho. Lo volveré a repetir: el español habla desde el nivel exacto del hombre, y el que piense que habla demasiado alto es porqué escucha desde el fondo de un pozo.
León Felipe
Si quieres escuchar el poema recitado por Alejandra Menassa, puedes hacerlo aquí:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


