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domingo, 28 de agosto de 2011

TRABAJOS DE LOS INTEGRANTES DEL TALLER DE POESÍA Y LITERATURA ERÓTICA (3ª edición). SUSANA LORENTE.CUÁNTOS SENTIRES...

CUÁNTOS SENTIRES PARA PAGAR UN ESTREMECIMIENTO


Cuadro: Eros y Psique.


Ella lo miraba a él, ella la miraba a ella, él observaba su botón desprendido hacia el contorno de su insinuante canal, en el que hacía tiempo anhelaba hundirse con locura. Sus dedos inquietos imaginando semejante placer, terminaron dentro de la copa derramada sobre el terso mantel de seda, y sin alcanzar a retenerlo, el hielo se deslizó hasta sus piernas en el rastro de agua gélida que corría entre el surco de sus muslos, bajo su falda, hacia su fresa convulsionante que inervaba de frenesí la piel protuberante y delicada. El escalofrío de sus miradas henchidas de deseo enredaba en su cuello una soga cortando el aire invisible e inexperto por un suspiro que accedía a la existencia, en un reducto donde la respiración recobraba el hálito de la vida en el cénit de la muerte. Con sus ojos entrecerrados, sonreían con pequeños mordisquitos sus labios, rodeados de aceitunas y plátanos grandes y maduros, y guindas rojas de sabor afrutado nativas de Asia, y un aroma a café, chocolate y vainilla que avanzaba intermitente con la brisa, buscando alguna curiosa nariz entre los transeúntes que suelen pasar deprisa y mirar de reojo los cafés abiertos al mediodía: cuando el sol borra toda sombra del pasado y se precisa la entrega para el que acepta lo inesperado. ¿Por qué irse?, se preguntó ella temerosa, y un mechón de pelo girando sobre su lengua en círculos hacía las delicias del pecado, chupando convulsivamente como un infante el contenido del pecho turgente de la madre. ¿A dónde ir? replanteó él, y abrazó vigorosamente con su mano secreta el muslo de la otra que sonrojada dejaba avanzar el calor atrapado en su goce eléctrico desde sus hermosos y finos pies, pasando por la concupiscencia de la oquedad lasciva entre sus glúteos casi perfectos, independientes, dueños de su ser abierto hasta la punta de su lengua retorcida que sin querer (decía ella), lubricaba la parte baja de su espalda, y en la que permitía que sus manos se introdujeran para apretar, estrujar y palmear con cierto aire de desdén y sadismo las protuberancias carnosas y definidas de su culo. Ella era capaz de hacer blandir el universo sin dejarla de mirar, era la fuente del frescor de la lluvia, el vapor atravesado por un rayo de sol, el murmullo opaco de las voces en el café, la irregularidad vagabunda en la que queda atrapado todo el goce. Él, vigoroso y voraz como Saturno, abría y libaba los sueños libidinosos en los que practicaba con maestría el arte sombrío del enterrador de dedos de miel vúlvica, untados en los dos bellos Edenes. Deleitada con toda esa arrogancia y el delirio que controlaba descontrolada la moral de su impudicia, se dejó caer hasta el estremecimiento de la corriente mortal, derrumbándose sobre la mesa, despeinada, con los ojos brillantes de placer.

Susana Lorente.

sábado, 17 de octubre de 2009

MÍRAME GOZAR

Cuadro: Julio Romero de Torres. Carmen de Córdoba.

Construyen tus caricias contornos de mi piel,
mis labios nacen de tus besos en mi rostro,
tienen mis senos el tamaño de tus manos.

Tu sexo construye el hueco que lo acoge,
mi cuerpo tiene fronteras de tu boca,
tus ojos son centinelas del placer.

Mírame gozar, porque ninguno como tú
tolera mi femenino Goce, y en él se crece
y de él se alimenta, y se perfuma la piel con sus aromas.

Dime esa palabra que retuerce mis tímpanos,
que deshace mi alma como hielo sobre fuego,
que hace nacer ríos entre mis piernas.

Otra vez la lujuria sin pecado atravesó los huesos,
puso ayes en las bocas,
y dibujó sonrisas iridiscentes en ignotas pupilas.

Otra vez el mundo era la cama,
y todas las guerras del planeta eran esta guerra,
esta batalla que libramos.

Otra vez nos rompimos la garganta
de gritar nuestro amor por las esquinas,
y no ha ganado nadie, y los dos hemos vencido.

Cada uno ha conquistado su pedazo de goce,
cada uno ha vivido su momento de gloria,
pero no hay nada construido,
así es el pequeño goce del sexo:
un instante y todos los olvidos

Alejandra Menassa.

jueves, 3 de septiembre de 2009

EROTISMO DE LA PALABRA PRINCIPIO. Clemence Loonis. TRABAJOS DEL TALLER DE POESÍA ERÓTICA




Cuadro: Giorgio de Chirico, joven dormida


Se inauguran los vientos en la plaza del encuentro,

resbalan las fechas anteriores, hoy navega en soledad.

Veo mis pies en otros pies, veo el líquido que abre el contacto,

veo ocupado el verbo ser en un ojo profundo.

Y vienes tú porque a solas no me quedo,

vienes de la mano del grito arrancado a la puerta

y así, cara a cara, sin vaho destilador,

sin fantasma de caricia en el suburbio

pregunto…

¿de quién la cara?

¿de quién el principio?

Como los nombres apelan a otros hombres,

se va el cuento, el dardo, la pequeñez de un respiro.

Viene ese gemido de color suelto que pide límite

para que me sostengas en tu boca

sin búsqueda previa

pero alistada en este ejército de luz

enrollada en la saliva de la historia

como cuando todo huele a mundo

cuando ya sé que tus ojos son mis ojos

y multiplican la virginidad del encuentro.


Clemence Loonis


Y además, hoy, 03-09-09 es el cumpleaños de Clemence. ¡Feliz cumple!



miércoles, 22 de abril de 2009

POEMAS DEL LIBRO DE PRÓXIMA PUBLICACIÓN: POEMAS AFRODISÍACOS. AUTORA: ALEJANDRA MENASSA

Cuadro: El alma1. Guillaume Seignac



NADA QUE ENTENDER

Late un corazón en cada beso,
es el deseo y no la razón lo que nos hiere.
Palpitante, repta tu cuerpo sobre el mío.
El tibio líquido que nos envuelve
es la destilación de nuestro alma.

Tus manos son palomas que estrangulan
la angustia azul de mi cintura.
Me figuro que perdida en tu boca;
mi lengua no halla nunca la salida.

No dudes, el amor es certero y no ha fallado su blanco.
No preguntes: no hay nada que entender,
se entienden por demás nuestros cuerpos.
Sólo bésame, bésame una y otra vez
hasta alcanzarme,
que no hay otra saliva que la tuya
para calmar mi sed…

Cuadro: Su sonrisa. Guillaume Seignac


HABITACIÓN 310

Ladrones de guante blanco;
le hemos robado su algarabía a la noche.

Hemos forzado las cerraduras del deseo,
hemos ejecutado el crimen perfecto
de la desaparición de nuestros cuerpos.
Tú has hendido en mi piel con tu cuchara

un túnel para escapar del tiempo,
yo he limado las rejas de tu pecho,
que guardaban a los presos de amor.

Equilibristas de la madrugada,
nuestra prueba fue mantenernos en pie
sobre el filo de la noche,
amarnos en la cuerda floja.
Nuestros movimientos tenían la precisión de un destino,

la certeza de un golpe,
la pasión de libertad
que anida en el corazón de los encarcelados.
No hemos dejado huellas:
Nadie podrá decir que hemos aniquilado

toda ausencia de Goce
con nuestros guantes blancos.
Nadie podrá decir que hemos gozado.




Cuadro: El alma. 2. Guillaume Seignac.


¿POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO?

El corazón palpita por encima de todos los sonidos,

en ondas sucesivas los latidos golpean tímpanos enardecidos.
En mi estómago, luciérnagas de invierno alumbran el último estertor.
Es una noche trágica, froto mis piernas como astillas hasta hacer nacer
fuego de ellas, fuego para tu sexo enaltecido por la espera…

No digas que me amas, no quiero esta noche suaves caricias

para engañar al tiempo, quiero toda tu potencia varonil,
tu terquedad, tu infinita gula, quiero tu sexo horadando mi noche.

No me vengas ahora con dulces arrumacos, con palabras amables,

con sutiles artimañas de enamorado encallado en mis rocas.
Quiero tus manos desenredando marañas de mi vientre.
Tu boca redescubriendo las islas perdidas de mi boca,
Tu cóncavo pecho y mis convexidades:
intensas soldaduras indelebles nos atan al futuro.
No es tiempo para amar. ¡Gocemos!.

martes, 24 de febrero de 2009

CLAMO PIEDAD

Cuadro: Franz Von Stuck.

No es posible este goce que atraviesa
mi cuerpo con su filo,
que me hiere la sangre,
deslíe todo miedo,
acuchilla el pasado, desborda ya mis límites.
Afanada en verter licores en tu vientre,
mi cintura de añil ha deshecho la noche.
ya todo tiembla en mí, ya todo tiembla.

Me haces mortal y humana
arrojando versos en mis oídos,
combinaciones del mar y tu mirada.
Tus atléticas manos me sostienen,
son la atracción magnética y fatídica.
Ya giro sobre ti como los astros
en sus constelaciones,
ya todo tiembla en mí, ya todo tiembla.

La palabra deseo se despliega,
como una alfombra roja
a los pies de tu diosa
ya no te llamas más ausencia y fuego,
ahora tienes el nombre de un príncipe extranjero,
de un guerrero del alma.
Hace agua en mi memoria tu barco
inalcanzable.
Ya tiemblas todo en mí, ya todo tiemblas.
Alejandra Menassa. Del libro de próxima publicación poemas afrodisíacos.