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jueves, 1 de septiembre de 2011

TRABAJOS DE LOS INTEGRANTES DEL TALLER DE POESÍA ERÓTICA. TERCERA EDICIÓN.SE AMABAN POR ENCIMA DE TODOS LOS MUSEOS. RUY HENRÍQUEZ




Archipiélagos del sexo,

la piel se tensaba ante la proximidad del beso

y los abrazos despertaban el riesgo o la angustia

que anida detrás de cada encuentro.

Como serpientes en celo

los cuerpos se solazan en la mies del barro,

en las negras entrañas de las lluvias del verano,

reivindicando su efímera materia.

Socavando, penetran sus túrgidas sustancias,

la muscular textura de sus órganos,

húmedos hasta la extenuación,

a punto de rasgarse en la brevedad de un llanto.

Se amaban por encima de todos los museos,

más allá de la piedad o del éxtasis,

apremiados por el dolor y por el hambre,

transidos por el puñal del cuerpo.

Ruy Henríquez

4 de agosto de 2011


Cuadro: Desnudo sobre Vibstek. Marc Chagall


domingo, 28 de agosto de 2011

TRABAJOS DE LOS INTEGRANTES DEL TALLER DE POESÍA Y LITERATURA ERÓTICA (3ª edición). SUSANA LORENTE.CUÁNTOS SENTIRES...

CUÁNTOS SENTIRES PARA PAGAR UN ESTREMECIMIENTO


Cuadro: Eros y Psique.


Ella lo miraba a él, ella la miraba a ella, él observaba su botón desprendido hacia el contorno de su insinuante canal, en el que hacía tiempo anhelaba hundirse con locura. Sus dedos inquietos imaginando semejante placer, terminaron dentro de la copa derramada sobre el terso mantel de seda, y sin alcanzar a retenerlo, el hielo se deslizó hasta sus piernas en el rastro de agua gélida que corría entre el surco de sus muslos, bajo su falda, hacia su fresa convulsionante que inervaba de frenesí la piel protuberante y delicada. El escalofrío de sus miradas henchidas de deseo enredaba en su cuello una soga cortando el aire invisible e inexperto por un suspiro que accedía a la existencia, en un reducto donde la respiración recobraba el hálito de la vida en el cénit de la muerte. Con sus ojos entrecerrados, sonreían con pequeños mordisquitos sus labios, rodeados de aceitunas y plátanos grandes y maduros, y guindas rojas de sabor afrutado nativas de Asia, y un aroma a café, chocolate y vainilla que avanzaba intermitente con la brisa, buscando alguna curiosa nariz entre los transeúntes que suelen pasar deprisa y mirar de reojo los cafés abiertos al mediodía: cuando el sol borra toda sombra del pasado y se precisa la entrega para el que acepta lo inesperado. ¿Por qué irse?, se preguntó ella temerosa, y un mechón de pelo girando sobre su lengua en círculos hacía las delicias del pecado, chupando convulsivamente como un infante el contenido del pecho turgente de la madre. ¿A dónde ir? replanteó él, y abrazó vigorosamente con su mano secreta el muslo de la otra que sonrojada dejaba avanzar el calor atrapado en su goce eléctrico desde sus hermosos y finos pies, pasando por la concupiscencia de la oquedad lasciva entre sus glúteos casi perfectos, independientes, dueños de su ser abierto hasta la punta de su lengua retorcida que sin querer (decía ella), lubricaba la parte baja de su espalda, y en la que permitía que sus manos se introdujeran para apretar, estrujar y palmear con cierto aire de desdén y sadismo las protuberancias carnosas y definidas de su culo. Ella era capaz de hacer blandir el universo sin dejarla de mirar, era la fuente del frescor de la lluvia, el vapor atravesado por un rayo de sol, el murmullo opaco de las voces en el café, la irregularidad vagabunda en la que queda atrapado todo el goce. Él, vigoroso y voraz como Saturno, abría y libaba los sueños libidinosos en los que practicaba con maestría el arte sombrío del enterrador de dedos de miel vúlvica, untados en los dos bellos Edenes. Deleitada con toda esa arrogancia y el delirio que controlaba descontrolada la moral de su impudicia, se dejó caer hasta el estremecimiento de la corriente mortal, derrumbándose sobre la mesa, despeinada, con los ojos brillantes de placer.

Susana Lorente.

miércoles, 22 de abril de 2009

POEMAS DEL LIBRO DE PRÓXIMA PUBLICACIÓN: POEMAS AFRODISÍACOS. AUTORA: ALEJANDRA MENASSA

Cuadro: El alma1. Guillaume Seignac



NADA QUE ENTENDER

Late un corazón en cada beso,
es el deseo y no la razón lo que nos hiere.
Palpitante, repta tu cuerpo sobre el mío.
El tibio líquido que nos envuelve
es la destilación de nuestro alma.

Tus manos son palomas que estrangulan
la angustia azul de mi cintura.
Me figuro que perdida en tu boca;
mi lengua no halla nunca la salida.

No dudes, el amor es certero y no ha fallado su blanco.
No preguntes: no hay nada que entender,
se entienden por demás nuestros cuerpos.
Sólo bésame, bésame una y otra vez
hasta alcanzarme,
que no hay otra saliva que la tuya
para calmar mi sed…

Cuadro: Su sonrisa. Guillaume Seignac


HABITACIÓN 310

Ladrones de guante blanco;
le hemos robado su algarabía a la noche.

Hemos forzado las cerraduras del deseo,
hemos ejecutado el crimen perfecto
de la desaparición de nuestros cuerpos.
Tú has hendido en mi piel con tu cuchara

un túnel para escapar del tiempo,
yo he limado las rejas de tu pecho,
que guardaban a los presos de amor.

Equilibristas de la madrugada,
nuestra prueba fue mantenernos en pie
sobre el filo de la noche,
amarnos en la cuerda floja.
Nuestros movimientos tenían la precisión de un destino,

la certeza de un golpe,
la pasión de libertad
que anida en el corazón de los encarcelados.
No hemos dejado huellas:
Nadie podrá decir que hemos aniquilado

toda ausencia de Goce
con nuestros guantes blancos.
Nadie podrá decir que hemos gozado.




Cuadro: El alma. 2. Guillaume Seignac.


¿POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO?

El corazón palpita por encima de todos los sonidos,

en ondas sucesivas los latidos golpean tímpanos enardecidos.
En mi estómago, luciérnagas de invierno alumbran el último estertor.
Es una noche trágica, froto mis piernas como astillas hasta hacer nacer
fuego de ellas, fuego para tu sexo enaltecido por la espera…

No digas que me amas, no quiero esta noche suaves caricias

para engañar al tiempo, quiero toda tu potencia varonil,
tu terquedad, tu infinita gula, quiero tu sexo horadando mi noche.

No me vengas ahora con dulces arrumacos, con palabras amables,

con sutiles artimañas de enamorado encallado en mis rocas.
Quiero tus manos desenredando marañas de mi vientre.
Tu boca redescubriendo las islas perdidas de mi boca,
Tu cóncavo pecho y mis convexidades:
intensas soldaduras indelebles nos atan al futuro.
No es tiempo para amar. ¡Gocemos!.

viernes, 26 de diciembre de 2008

¿POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO?




El corazón palpita por encima de todos los sonidos,
en ondas sucesivas los latidos golpean tímpanos enardecidos.
En mi estómago, luciérnagas de invierno alumbran el último estertor.
Es una noche trágica, froto mis piernas como astillas hasta hacer nacer
fuego de ellas, fuego para tu sexo enaltecido por la espera…

No digas que me amas, no quiero esta noche suaves caricias
para engañar al tiempo, quiero toda tu potencia varonil,
tu terquedad, tu infinita gula, quiero tu sexo horadando mi noche.

No me vengas ahora con dulces arrumacos, con palabras amables,
con sutiles artimañas de enamorado encallado en mis rocas.
Quiero tus manos desenredando marañas de mi vientre.

Tu boca redescubriendo las islas perdidas de mi boca,
Tu cóncavo pecho y mis convexidades:
intensas soldaduras indelebles nos atan al futuro.
No es tiempo para amar. ¡Gocemos!.

Alejandra Menassa de Lucia