domingo, 1 de agosto de 2010

RELATOS ERÓTICOS TALLER DE LITERATURA ERÓTICA 2010. LOS CUERNOS DE DIOS. CLAIRE DELOUPY

Cuadro : Koloman Moser. Venus en la gruta

LOS CUERNOS DE DIOS

A quien cree que no existen los milagros les contaremos sin demorar esta sencilla historia.

Era pálida y delgada, rubia como los trigales y sus grandes ojos azules reflejaban una paz inmensa. Piadosa desde su más tierna infancia hizo del convento su casa. A los 15 ya era monja. Entre todas se destacaba por la blancura de su tez y por su devoción sin par.

A cualquier hora del día se la encontraba rezando.

De rodillas en la capilla susurraba el nombre divino y si bien amaba a los santos, su dueño era Jesucristo.

Por ella se moría de amor un joven de exquisitos modales. La vio una noche de Pascua con el cirio en la mano. “Mía será o ninguna más, por Cristo y por la Virgen, lo juro…”. Tanto se empeñó, que su tío, el jardinero del convento se dejó convencer y le consiguió trabajo.

Desde entonces, entre el jardín monacal y la sagrada capilla el joven compartía sus días. Tan piadoso parecía que nadie nunca sospechó. “¡A monje se meterá pronto!” decían todos a coro.

Mas él buscaba una estrategia para enamorar a la joven, sin que ella se diese cuenta.

Una noche que la monjita rezaba, sumida en sus oraciones, aprovechando la oscuridad se le acercó el doncel: “ Soy Jesucristo… -susurró-. He escuchado tus plegarias.” Y hele aquí recitándole suavemente al oído del “Cantar de los cantares” los versos más hermosos.

Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa, huerto cerrado, fuente sellada.

Tu vientre como montoncito de trigo, cercado de azucenas.

Como dos cervatillos mellizos son tus dos pechos.

Extasiada la joven no dudó de su fortuna y tal la Sulamita contestó: “Dormía yo, y estaba mi corazón velando; y he aquí la voz de mi amado, que llama”.

Y él: “Al cielo te llevaré conmigo. Obedéceme en todo y pronto estarás en la gloria. Comulgarás de mi cuerpo divino y no seremos más que uno.

En eso, le ordena agarrar firmemente con su blanca mano el cirio que bien preparado tenía. Pronto lo tiene ya en la boca como si del pan divino se tratara. Exaltado, sigue el joven recitando: “Yo te daré a beber del licor nuevo de mis granadas. Bebe de mí, alma pura…Bebe mi sangre…” Y con su néctar la deleita.

La monjita, en brazos del mismo Jesús se cree y como una flor se va abriendo. Ya casi por desmayarse de goce, pasmada, el sagrado cantar retoma: Entonces mi amado metió su mano por la ventanilla de la puerta probando si la abriría, y a este ruido que hizo, se conmovió mi corazón.

Y él, anhelante: Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, mi inmaculada y purísima

Y mientras entre sus muslos se desliza le promete la gloria eterna.

Cuando se estremece traspuesta, como una paloma herida, con fuego la besa en la frente, con fuego la besa en la boca. “¡No digas nada, vida mía! Ni Dios te podría creer… Mas vuelve cada noche ¡Oh bendita ¡ Y milagro habrá otra vez …

Claire Deloupy

9 comentarios:

Ruy Henriquez dijo...

Buenísimo, muy bien escrito. Tan delicado que no parece un auténtico sacrilegio.
Ruy

Alejandra Menassa dijo...

jeje.Gracias por tu participación en el taller y por tu comentario, mañana más. besos

www.susanalorente.com dijo...

Me ha encantado leerlo, felicitaciones a la autora!. Me recordó un relato que leímos creo que era del Marqués de Sade.
Un beso,
Susana.

Alejandra Menassa dijo...

Si, es cierto que el tema de la Iglesia y el sexo da para mucho. Un beso, Susana.

Clémence Loonis dijo...

Este cuento no es ningún milagro,
Cuánta lectura española!
¡qué linda escritura!
un beso

Alejandra Menassa dijo...

Es verdad, de milagro nada, trabajo. Besos Clémence

poesiayjuventud dijo...

Desde luego que el tema de la iglesia dan para mucha escritura. Felicidades a la autora.

Besos

Alejandra Menassa dijo...

Gracias, Sole por dejar tu comentario y por tu participación en el taller.
Besos

Claire Deloupy dijo...

¡Gracias queridos compañeros poetas!¡Gracias querida coordinadora!Sin vuestra pasión por la letra y su consiguiente trabajo, sin los cálidos y exquisitos versos del Cantar de los cantares y siglos de poesía...este cuento no existiriera.¡Qué suerte la nuestra!