Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Menassa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Menassa. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de agosto de 2011

TRABAJOS DE LOS INTEGRANTES DE LA TERCERA EDICIÓN DEL TALLER DE POESÍA Y LITERATURA ERÓTICA. CARTA. MANUEL MENASSA


CARTA.

Deseo contemplar tu delicada sonrisa después de sentir cómo se derriban uno a uno los orificios del cuerpo, tu pan alegre extendiéndose a través de otras pieles, tus pechos incendiados por el calor de una bocafuego.


Cuántos días y cuántas noches sin saborear la piel de la calle y el alma de las cosas, no existe medicina que me alivie, ni afroditas que aligeren esta pena inútil de rabo inerme, ¡devoro cuerpos buscando el tuyo! ¡Cómo es posible no encontrar mujer en la ciudad de los burdeles!

Esta mañana solitaria mi sed inextinguible te busca desde el corazón de un agosto efímero, toda redondez tiene el diámetro exacto de un fruto maduro abriéndose, los días y las noches pasan y no estás.

Tomo con mi mano una manzana roja y sangrante y te recuerdo, es como si mi mano, como si cada uno de mis dedos, de las yemas de los dedos, cada una de las líneas de la palma de la mano hubieran grabado en su tacto la exacta medida de tu pecho.

En la noche avanzo precario sobre la sinrazón del tiempo, paso las calles como si pasarán los años y persigo mi sombra como si fuera la tuya. Comprendo que si mi fantasía teje en la orografía de la ciudad tú cuerpo no es casualidad, que si retornas en todos los besos y los sueños, no es por descuido.

Manuel Menassa de Lucia

Cuadro: La niña terrestre. Collier

miércoles, 11 de agosto de 2010

TALLER DE POESÍA Y LITERATURA ERÓTICA 2010. TRABAJOS DE LOS INTEGRANTES. ES MEJOR QUE NO TE ACUESTES. MANUEL MENASSA

Cuadro: Cupido y Psique. Annie Swynertton


Bianca está asomada a la ventana, su camisón abraza el viento.

Bianca: - ¡Que pasada! Desde aquí se ve Notredam, es alucinante.

Gio: - Sólo a Victor Hugo se le podía ocurrir que fuera allí donde sucediera una tragedia amorosa entre un jorobado sordo y una gitana.

Bianca: - Es una combinación curiosa, propia de la época, destilada por el romanticismo francés.

Gio: - La primera vez que caminé por las entrañas de Notredam, supe que algún día viviría en parís, dos años después aquí estoy, el jorobado de Notredam.

Bianca: - Entonces, ¿yo soy Esmeralda?

Gio: - No sé que decir, la historia acaba muy mal.

Bianca: - ¿Puedo encender la radio? Bianca va hacia la radio.

Gio: - Si claro, estás en tu casa.

Bianca - Mi casa por unas horas, la catedral donde olvidarse de una misma y dejarse llevar.

Gio: - Si quieres, puedes quedarte a pasar la noche.

Bianca:- Luego te arrepentirás, yo sé que lo haré.

Gio: - ¿Qué harás qué?

Bianca: - Arrepentirme. Bianca comienza a bailar, el camisón intenta agarrase a su cuerpo sin éxito, se precipita por sus delicados hombros, blancos y brillantes como el reflejo del sol en el mar jónico, sólo una piel tan blanca como aquella tuvo que haber nacido sobre las costas de Calabria.

A través del espejo los ojos de Gio escrutan el cuerpo de Bianca, sus caderas como las espigas de trigo en piamonte crean el viento, en la radio “Je te aime, moi non plus” le recuerda que fue en Paris y no en Roma, donde unas horas atrás se conocieron a la orilla del Sena como testigo fiel. Bianca atrapa los ojos de Gio en el espejo, él se siente descubierto y desvía su mirada hacia el ventilador de techo mostrando su reacción con un gesto de calor.

-Me mirabas. Pregunta Bianca coqueta.

-Eres una mujer bella. Contesta Gio sin dilación.

-¿Y para qué sirve la belleza?

- No sé…tal vez la belleza es un atrapa miradas.

- Es una pena, eres tan simpático.

- ¿Qué es una pena?

- Habernos conocido así, antes de que amanezca ya me habré marchado.

- Quién sabe. Tú a mi me gustas.

-También me dirás que soy bella.

- Así es y así te lo he dicho.

Bianca esboza una sonrisa, como dando por terminada la conversación, se acerca a Gio, que con el torso desnudo la espera. Se besan, ella acaricia su piel, él descubre en sus labios algún acertijo perdido, sus cuerpos parecen haberse buscado durante toda una vida, el sudor, el halito, el viento, la carne. Nunca dos cuerpos tuvieron tantas bocas, y tantas manos y tantos sexos y tanto hambre de hambre: Como una plegaria de bestias arrancando una a una las flores del jardín, se arrancaban la piel última en un concierto de orgasmos sobre sábanas.

Terminan la danza, agradecidos, sus cuerpos se desploman en la cama, son pétalos olvidados, sus bocas se abrazan, se buscan, se respiran el tiempo segundo a segundo, sus ojos a instantes de sucumbir en lo oscuro, casi mueren en un trágico amanecer, se encuentran a la distancia de una exhalación para que uno de los dos comience a creer en algo.

Gio se incorpora, agarra el tabaco, enciende un cigarrillo y fuma. Bianca se despereza, se levanta, mira a Gio y va hacia el baño. Cuando Bianca vuelve, Gio ha terminado su cigarrillo, está cómodo, observa a Bianca desde el borde de la cama, ella arregla el pelo con sus manos.



Gio: - Hay frases que no olvidaré, movimientos, caras, cuerpos, poses, no sé....tus manos, tus ojos, tu piel, me recuerdas tanto a La Madonna de Munch, ¿lo conoces...?
Bianca: - Me falta la boina roja. Bianca ríe..... ¿Y a ti quién te ha pintado...?

Gio: - No sé dímelo tú.....

Bianca: - A ver, espera que lo piense....creo que un prerrafaelita...... así desnudo, con un gran acantilado y el mar y el cielo. Las palabras son acompañadas por los brazos de Bianca que van de un lado para otro, describiendo la imagen.

-Bianca: lo tengo ….eres “Ragazzo al mare” de Hyppolite Flandrin

Gio -No lo conozco

Bianca: - Está expuesto en el Louvre

Gio: - Mañana podríamos…

Bianca: - Mañana, mañana será otro día tan lejano a esta noche que es imposible que nos reconozcamos….

Gio: - Bueno, en cierta manera, apenas nos conocemos, no sé como haríamos para re-conocernos.

B- Estoy muy cansada, me voy. Bianca se acerca a la cama y se sienta, se queda unos segundos mirando fijamente los ojos almendrados de Gio, para después recostarse en su regazo.

- Es mejor que no te acuestes. Dice Gio. – Si te quedas dormida no tendremos más remedio que construir un mañana.

Bianca sonríe, mimosa, acurruca su cabeza en el pecho de Gio, que cierra sus ojos esperando el paso del tiempo.

- Hasta mañana. Dice Bianca

domingo, 30 de mayo de 2010

MI PRIMER GUIÓN CINEMATOGRÁFICO.

Cortometraje realizado en los Talleres de Cine Grupo Cero.
Profesor: Manuel Menassa

viernes, 6 de febrero de 2009

UNA FAMILIA DE POETAS

MIGUEL MENASSA






Cuadro: de la mano del amor. Miguel Menassa

CONSEJO I

No te detengas
lo que nada lo puede
lo podrá tu amor
lo que no puede tu amor
lo podrá tu deseo.
Y si tu amor y tu deseo no pueden
el estallido debe haberse producido
seguramente en tu corazón, en tu cabeza.
Repliégate.
Húndete en el mar.


CONSEJO II


No hay que temer: el mar es para todos.
En marea alta dejarse llevar
no hacer movimientos contradictorios.
En marea baja dejar librado todo a la imaginación.
Es necesario que el mar
sea navegable en todos los casos.

CONSEJO III


Cuando llueve
hay que tener cuidado con los ángeles.
Suelen caer pesadamente sobre nosotros
cuando mojan sus alas.
No hay que tener piedad.
Uno solo de ellos
puede alegrarnos la vida para siempre.

Del libro Yo pecador. Ed. Grupo Cero




NORMA MENASSA






Cuadro: Puentes invisibles. Miguel Menassa



TODA LA NOCHE

Toda la noche el ruido del viento golpeaba las ventanas,
toda la noche semidespierta,
la monotonía insistía en los cristales.
De a ratos un jirón de viento azotaba y
el agua ondeaba en sonidos diferentes
y a veces era sorda.
Mi alma lucía entre las sábanas
una blancura de luna interrumpida
y el tiempo del eclipse, se llenó de fantasmas.
Pasé entre las voces de las conversaciones
que subían de la calle
sorprendida a veces por gritos desencajados de la escena
e iluminé el insomnio de mi día infeliz,
de mi hora interminable
con pensamientos amarillos de papel despreciado
por el sometimiento de la inercia.
Toda la noche, conmigo entontecida,
la lluvia retrasaba los momentos
y todo era tardanza en los ojos del sueño fracasado
que se tragó la luz y acomodó las sombras
haciendo los entornos perceptibles:
Vi la ciudad golpeando en el asfalto
como un barco encallado
al que cuidadosamente fui sacando las anclas
y comenzó el vaivén.
¡Tierra del mar…!
y el navío zarpado iba al encuentro de
puertos invisibles
y todos nos perdimos abrazados.
Del libro Me acosa una pasión. Ed Grupo Cero



OLGA DE LUCIA








Cuadro: Olga de Lucia: Amaba lo humano


AGONIZA EL SIGLO, NO EL AMOR

Hay días que escapan los dedos de mi cuerpo
se pierden mis deseos en la bruma
ya no siento golpetear mi corazón.
se me antojan las palomas en picada
el alma negra, el humus infértil
yerma calma donde no luce el mismo sol.
ya no duermen las heridas más profundas,
ni el odio corroe la ilusión.
Agoniza el amor entre los brazos
de un siglo sangriento en su esplendor.
un dulce ronroneo me responde
agoniza el siglo, no el amor.

Del libro: Para seguir viajando, ed. Grupo Cero


ALEJANDRA MENASSA DE LUCIA







Cuadro: El beso, de Gustav Klimt, reproducción de Alejandra Menassa.


FIEBRE

Fiebre, fiebre de cuarenta encuentros, de
certeros grados, fiebre de flecha inmensa,
fiebre de soledad.
La mosca del sexo ha alojado en mi sangre
su veneno.
Lo digo por decir, en realidad,
la mosca del sexo ha nacido de mi carne,
se ha alimentado de mi sangre,
ha vivido años entre mis piernas.

Yo soy la mosca del sexo.

Fiebre, fiebre que no se calma
más que instantáneamente con tu semen,
fiebre que no desciende sino con tu saliva,
que no sabe inclinarse más que frente a tu voz.

Mi deseo encontró a quien rondarle.
Fiebre. Fiebre desesperada.

¿Te has tragado todos los imanes?,
que mi metálico pecho no quiere sino arremeter
contra tu pecho.
¿Te has comido la miel que quedaba en
los panales del mundo ?,
que mi sexo, abeja milenaria
escapa hacia tu boca en vuelo vertical.

Víctima de mis besos,
depositario del tesoro de palabras que te debo,
héroe de papel.
Tu voz es el incendio en que se queman
todos mis prejuicios,
tu voz es una tea forjada con pétalos de rosa.
tu voz es mi condena.

Me ha picado tu voz en pleno corazón,
y es un veneno dulce como de alondras
anidando debajo de mi piel.

Fiebre, fiebre ....fiebre.


Del Libro La piel del deseo. Ed Grupo Cero




FABIÁN MENASSA DE LUCIA







Cuadro: La danza del fuego. Fabián Menassa.



CANTO A LAS AVES DE COMPAÑA

Buitres hambrientos de mis ojos:
Arrancadlos sin piedad.
No puedo ver más tanta masacre,
Maltratada retina,
No quiero saber más
De los misiles, luz devastadora;
Ni de guerras biológicas;
Ni de escudos siderales,
Corredores de la muerte,
O violaciones
Buitres sedientos de mi sangre:
Venid a devorarme,
Moriréis envenenados.

del libro Sobre papel barato. Ed. Grupo Cero



MANUEL MENASSA DE LUCIA




Cuadro: Todo deja de ser lo que es. Manuel Menassa.

MALVATIERRA

Tantas veces nos encontramos
furtivos en una puesta de sol,
tantas las veces que mi cuerpo almizcle
era como una hoja cayendo de su árbol,
mi dirección, la del viento más fuerte.
Era el aliento de la muerte caudillo de mí.

Salté alborotado
y creí estar atado a pequeñas ilusiones
que explotaron sin control;
te amé y te odié
mil veces puta y mil veces madre.

Descansa en paz,
soy un cirujano de tu química,
apuro tu malva piel
herido por espadas
te conocí en las alturas
y ví pasar el mundo entre mis pies,
en tus dominios
cayeron patrias y dioses
y ahora tú, suenas para mí.

Heraldo verde de mis sueños,
Atado a estos pilares que cubren el cuerpo
cabalgo a pelo sobre tu vientre
crin dorada;
Armo tus vestiduras mientras hablas para mí

Oro y magnolias para acompañar
la fachada austera de mi piel,
morada perentoria.

Madre tierra:
Hoy planto mis raíces en tu vientre
y apago las luces de mi cuerpo.
Del libro: Golpes de realidad. Ed. Grupo Cero

PABLO MENASSA DE LUCIA








Cuadro: La balsa del olvido. Miguel Menassa



MUERTE,QUERIDA COMPAÑERA.

Sabía que vendrías sola,
frente a frente

sin tapujos ni corbatas,
sabía que vendrías fuerte, muerte;
no por el último beso esta vez
a charlar solamente.
te estaba esperando,escudriñando
palabras verdaderas
para estar a tu altura,
aún, como tantas veces
quedé mudo, muerte,

en tu presencia,
ensimismado en tu color,
hundido en tus ojos
tristes, quietos, negros,
querida compañera

y ahí,
ese vacío imperceptible,
insoportable,
me confesaste tu único fracaso:
-La palabra escrita siempre,
me ganó la partida-